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Quienes más ganan deben de pagar impuestos justos y equitativos

 

rednayarit.com
Bahía de Banderas, Nayarit.
24 de enero de 2012.

Es recurrente, la queja de gobernantes, de la falta de ingresos para poder cumplir con las tareas de gobierno, por eso nos viene a la reflexión, una de las ramas de la ciencia del Derecho que ha venido cobrando gran auge y relevancia es la referente a la Hacienda Pública; llamada también Derecho Financiero, Derecho Fiscal y/o Económico del Estado; actualmente mucho se habla y se protesta por la aplicación de impuestos nuevos, creados supuestamente “al vapor”, que causan inconformidad en la ciudadanía o los contribuyentes destinatarios de esos impuestos, que pueden revestir formas diversas, como multas elevadas, placas y tenencia de vehículos, y otros servicios de la Federación el Estado o Municipios, (como por ejemplo el  pago predial), ya que en un sistema de gobierno Federal como el nuestro existen tres haciendas públicas: en primer lugar, la Hacienda Pública Federal; la Hacienda Pública de los Estados, y, la Hacienda Pública Municipal.

            El Municipio, siendo la base de nuestro sistema político y administrativo,  contando con atribuciones propias que le corresponden como comunidad natural, y que están precisadas con claridad en la Constitución y demás leyes, requiere también al igual que el Estado y la Federación, de medios económicos (arbitrios), para dar cumplimiento a los servicios públicos municipales, (obras, seguridad, alumbrado, recolección de basura, calles, etcétera), los que obtiene mediante el cobro de impuestos, derechos o contribuciones (–que de estas formas se les denomina-) a los particulares, o dicho técnicamente, de aquellas exacciones que exige el poder público de una manera coactiva y unilateral con el fin de satisfacer necesidades generales. 

Los impuestos constituyen la principal fuente de ingresos de la economía financiera del Estado; queda claro pues, para los tres niveles de gobierno, lo que establece el Código Fiscal de la Federación, que “la finalidad del impuesto es que sea destinado a satisfacer necesidades colectivas”. Por eso quienes más tienen, más ganan deben de pagar impuestos justos y equitativos, puesto que no podemos exigir a un gobierno que haga maravillas, si nosotros como contribuyentes no cumplimos con esa obligación.

Ahora, ¿porqué los particulares se muestran renuentes a cumplir con el pago de sus impuestos?, desde los más pequeños hasta los más altos propietarios de grandes empresas, de todos tipos y sectores de la economía, y otros rubros se resisten a cumplir con las Leyes Hacendarias, que han llegado en la actualidad hasta aplicar pena de cárcel a los evasores del fisco; pero también hay quienes mientras los legisladores establecen nuevos impuestos o formas de pago, los administradores y contadores financieros, ya descubrieron e inventaron nuevas formas para no pagarlos o pagar lo mínimo.

Según la teoría y la doctrina del Derecho Administrativo, algunas veces la Ley, establecen que el impuesto deberá ser inócuo y difuso, (que no daña y que se aplique a una base más amplia), y con frecuencia, nos encontramos con impuestos palmariamente indebidos y desproporcionados; verdaderas gabelas que perjudican los intereses sociales en lugar de servirlos; el impuesto debe ser justo; es decir, que distribuya las cargas de una manera equitativa, imponiendo a cada quién la cuota que pueda pagar según sus utilidades y condiciones económicas; debe ser igual; pero no en el sentido de considerar a los hombres iguales jurídicamente y desentendiéndose de las desigualdades económicas, (como lo sostenía la llamada escuela Liberal).

Cuántos empresarios enriquecidos y con altos ingresos pagan proporcionalmente menos que otros con mucha menor capacidad económica y que verdaderamente resienten el impacto del impuesto, de tal suerte que lo que para aquellos es una cuota irrisoria, para éstos viene a ser un impuesto verdaderamente alcabalatorio, prohibido en la Constitución; el impuesto debe ser general; lo que significa que no puede conceder privilegios ni exenciones injustificadas como ha ocurrido en épocas en que los gobernantes se erigían en absolutos y aún suele suceder en nuestros días; debe ser cierto; o sea, que debe estar bien determinada la cantidad que debe pagarse, a quien, en qué forma y cuando, sin dejar nada al arbitrio de la autoridad; debe ser legal; lo cual quiere decir que necesariamente debe estar fundado en una Ley, de donde se desprende que sólo los órganos legislativos pueden decretar impuestos; y, por último, debe ser legítimo; y esto consiste –como ya se dijo- en que el impuesto deberá destinarse a la satisfacción de necesidades de carácter colectivo, y no a enriquecer a unos cuantos, de la forma que sea.

Cuando se reúnan y se cumplan los requisitos aquí citados y explicados en lo que al pago de impuestos se refiere, sobre todo el último, nuestros pueblos saldrán del atraso paulatinamente, por añadidura, también desaparecerá esa renuencia y esa negativa de los particulares a cumplir con sus obligaciones tributarias, porque no habría porqué tenerla, si los impuestos fueran,  inocuos, difusos, justos, iguales, legales, legítimos, etcétera.

De ahí la importancia de que paguemos, pero también quienes más tienen, que por cierto son los más llorones, los empresarios grandes, que buscan de mil maneras como no pagar o pagar menos, además que son quienes a través de sus organismos empresariales, critican y exigen al gobierno un mayor combate a la inseguridad, y provean calles y servicios de calidad en las zonas en dónde se encuentran asentados sus negocios, ¡ qué bonito columpio ¡ quieren servicios de primer mundo pero pagando impuestos de tercer mundo.

Con estos datos, ya podrá usted estimado lector, emitir un juicio u opinión sobre este tema de los impuestos tan cuestionado en los últimos tiempos, y también podrá entenderse y justificarse que así como endurecen las penas, y sanciones para quienes no cumplen sus obligaciones fiscales, con mayor razón, debe hacerse para castigar a quienes se roban los impuestos, porque dan al traste con sus latrocinios con la finalidad social de los impuestos que es esencialmente mejorar las condiciones de la colectividad y no la únicamente la de estos ladrones o como en los tiempos antiguos que se usaba cortarle las manos a los ladrones, eso ocupan ahora mucho pillo gobernante que se roba el dinero producto de los impuestos, si les cortaran las  manos, como en la antigüedad anduvieran bastantes exfuncionarios mochos.

   

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